- La gran protagonista del domingo fue la estadounidense con su victoria en los 100 metros femeninos.
- Con un tiempo de 10s61, logró el récord del campeonato y la cuarta mejor marca de todos los tiempos.
- “Todo pasó en un abrir y cerrar de ojos. Nunca he sido tan feliz como ahora”, dijo incrédula.
En un domingo de emociones fuertes en el Mundial de Atletismo de Tokio, la gran protagonista fue la estadounidense Melissa Jefferson-Wooden, que se proclamó como la nueva “reina de la velocidad” con una actuación para los libros de historia. La atleta de Georgetown voló sobre la pista del Estadio Olímpico de la capital japonesa ante el asombro sus rivales y arrasó en la final de los 100 metros con un tiempo de 10s61, récord del campeonato y la cuarta mejor marca de todos los tiempos.
“Todo pasó en un abrir y cerrar de ojos. Nunca he sido tan feliz como ahora”, aseguró la norteamericana de 24 años, quien se impuso a la jamaiquina Tina Clayton, segunda con 10s76 (mejor marca personal) y a la santalucense Julien Alfred, campeona olímpica en París el año pasado, quien quedó tercera con 10s84.
La defensora del título, la estadounidense Sha’Carri Richardson, fue quinta con 10s94. En tanto, la leyenda jamaiquina Shelly-Ann Fraser-Pryce acabó sexta con 11s03 y afirmó que haber corrido corrido la final -la sexta de su carrera en el hectómetro y la última individual de su trayectoria- “ya fue una victoria”.
Jefferson-Wooden reconoció en la previa del Mundial que su camino en el atletismo no había sido “de lo más usual”.
Nacida en una pequeña localidad de 9 mil habitantes de Carolina del Sur, comenzó a practicar este deporte alejada de los centros de poder del atletismo de su país. No encontró un lugar en las universidades más conocidas, como sí hicieron otros atletas destacados de Estados Unidos, por lo que su viaje al estrellato comenzó desde la Coastal Carolina University. Pero haber tenido que pelearla desde atrás le enseñó a responder mejor en las competencias.
“Venir de donde vengo forma parte de la deportista que soy. No sólo estoy contenta con el camino que he tomado, sino que estoy absolutamente enamorada de él porque no importa lo que pase, lo que cualquier persona pueda decir, estoy siempre preparada para afrontarlo”, aseguró en una entrevista con la cadena ABC de su país.
Sus primeros triunfos importantes no fueron individuales: se colgó los oros de los relevos 4×100 en los Mundiales de Eugene 2022 y Budapest 2023. En 2024, una lesión complicó mucho su temporada, pero esa fortaleza mental forjada en sus inicios le permitió recuperarse a tiempo para los Juegos Olímpicos de París, en los que repitió el triunfo en el 4×100 y ganó un bronce, que para ella tuvo gusto a oro, en los 100 metros. Pero recién en 2025 terminó de explotar.
“Se trató de aceptar que quería ser una mejor atleta y poner el trabajo para hacerlo”, aseguró.
Jefferson-Wooden estableció un nuevo récord del campeonato. Foto EFE/EPA/FRANCK ROBICHON
Su camino en los 100 metros este año fue impecable, encadenando victoria tras victoria y llegando a Tokio con la mejor marca de la temporada: 10s65. Un tiempo que mejoró en la final mundialista, para bajar la plusmarca del campeonato que estaba en manos de Richardson desde la pasada edición (10s65). Y para quedar a solo 12 centésimas del récord mundial de 10s49 de su compatriota Florence Griffith-Joyner, vigente desde julio de 1988.
“En cierto sentido, es un cambio de guardia”, afirmó Jefferson-Wooden, la velocista de moda del atletismo mundial.
Seville le devolvió la alegría triunfal a Jamaica
El jamaiquino Oblique Seville se impuso con 24 años en la final de los 100 metros en Tokio con un récord personal de 9s77, escoltado por su compatriota Kishane Thompson (9s82) y el estadounidense Noah Lyles (9s89), quien ganó el oro olímpico en París 2024 y no pudo defender su corona mundialista.
“Estamos reescribiendo la historia”, dijo Seville, primer jamaiquino en ganar los 100 metros en un Mundial desde el legendario Usain Bolt en 2015.
En los 10 mil metros, el francés Jimmy Gressier aprovechó la ausencia del favorito ugandés Joshua Chepteguei, ganador de las últimas tres ediciones y quien decidió no competir en Tokio para centrarse en la preparación del maratón, y celebró un triunfo que ansiaba desde hacía mucho tiempo. Lo hizo con un crono de 28m55s77, solo seis centésimas menos que el etíope Yomif Kejelcha (28m55s83). El sueco Andreas Almgren completó el podio con 28m56s02.
La final del lanzamiento de disco tuvo un desenlace sin mucha emoción, porque la gran favorita, la doble campeona olímpica estadounidense Valarie Allman, ganó con una marca de 69,48 metros. Segunda fue la neerlandesa Jorinde Van Klinken (67,50) y tercera la cubana Silinda Morales (67,25).
En tanto, su compatriota Tara Davis-Woodhall, oro en París 2024, se impuso en el salto en largo con 7,13 metros, un registro muy superior al de la alemana Malaika Mihambo (plata con 6,99) y la colombiana Natalia Linares (bronce con 6,92).
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